Tuesday, November 14, 2006

Llorar y reír arriba de una tela

Fotografía de Gabriel Peréz, sacada en la Isla Robinson Crusoe, un par de días antes que el pintor realizará el mural en el Poblado San Juan Bautista, "La Langosta" (2005)

Felipe Drago Suárez, quien actualmente expone "La Templanza de Ousía" retrospectiva de su obra, en la Galería de Arte Chacabuco del Teatro Municipal de Maipú, hasta el 30 de noviembre, 2006, es uno de esos pintores que nos recuerda épocas antiguas, cruzadas épicas de entrega, rigor y una lúcida bohemia. Bohemia, tal como decía la gran poeta chilena fallecida este año, la Stella Díaz Varín "esa bohemia que nos hacía sumergirnos en la oscuridad para vislumbrar la luz de las cosas"

A través de la creación del pintor Drago Suárez, heredero de todas las épocas poéticas actuales y pasadas, fiel representante de la generación de los '80, el acto de habitar e introducirse en su obra, bien puede ser una enseñaza en el ARTE DE VIVIR, una invitación tal como dice el autor a viajar por las emociones, por el mundo sutil de las situaciones y, la energía contenida en cada uno de los actos y de los seres.

Aquí parte de su Manifiesto (contenido en forma completa en su web www.felipedrago.cl, la cual se recomienda por lo demás escuchar con audio)

Manifiesto de la obra
"La principal carencia de la pintura que se nos da hoy en día, es la existencia de una mayor preocupación en la conceptualización del Arte, llegando a convertirse a veces en burdeza inteligible para el espectador. Lo comparo con la criminalidad arquitectónica actual de nuestro país, en ejemplos de hogares con poco espacio de libertad y lo que es peor mal construídos e inspirados en una estética en que lo minimalista se entiende por chabacano y siutiquería esnobista a diferencia de la construcción antigua y romántica del Santiago de los años cincuenta en que los espacios eran amplios y glamorosos.

Partiendo de esta premisa; para mi el acto de pintar se conjuga con el interés por el conocimiento del alma , reflejando los estados de ánimo en base al consciente de ella misma; porque es la memoria de los recuerdos la que nos determina el corazón y es que no captamos nada con la inteligencia que no esté presente en ello. Esto hace que la mirada sea autoreferente para dirigirme a lo sensitivo y emocional pudiendo ir más allá de la propia realidad que propone la fenomenología.


Es ahí cuando surge la energía que deseo representar como el modo que afecta lo vivencial interno;un éxodo de la transición espiritual volcada en el alma, para invocar lo que denomino "las esencias aúricas" del ser, objetos y atmósferas empíricas que lo circundan, componiendo un diseño de efectos simbolistas premeditados que traen consigo la fuerte carga expresionista simbólica; por lo tanto lo pictórico tiene para mi una extensión; pero no una estructura formal.

Es ahí cuando exijo el acto de observar y no mirar, de analogizar y asociar ideas, de desentrañar la metáfora literal del cuadro y lo que se esconde tras las apariencias, porque nuestras máscaras ríen y lloran con el disfraz de los semblantes develados en el color, como lo traslúcido que confieren los caracteres de la personalidad en sus diversas formas, que al no ser esclavas de nada, tienden a convertirse en amo de un todo; la voluntad se concentra así en intenciones elevadas, divinas..."

Un paseo por las obras


"Flujos Turbulentos Diurnos" (de la serie 'Por los Caminos del Cronófago')

"La expresión en la obra de Felipe está llevada al extremo; con un uso libre del color y la materia, transita en la dirección de un salvajismo moderno, de una caligrafía original que adquiere característica de neoexpresionismo simbólico; mediante la utilización de una compleja red de signos, sus obras se transforman en códices, en cartas de un tarot dibujado por instinto o a ciegas. Eigidos sobre un escenario elemental y antiguo, sus trabajos dosifican un contenido que subyace y dejan siempre lugar a la sorpresa; al gestarse en la honestidad de una autobiografía descarnada, caminan sin miedo hacia el abismo y la catarsi, utilizando el shock constante como un arma, instauran el requisito de liberar todo prejuicio 'estetizante' y, a diferencia de un producto etiquetado, su trabajo es un punto de partida; una señal para el descubrimiento edificada sobre libertad expresiva, sobre el abandono permanente de las formas, de los convencionalismos, de las fórmulas para generar agrado o aceptación superflua"

Texto: Alejandro Ortiz /Licenciado en Artes Universidad de Chile / Artista Visual/ miembro directorio Asociación de Pintores y Escultores de Chile, APECH (www.apech.cl)


"Ya ni la lluvia te toca" (Serie 'Los Sedimentos de la Dilogía')


"Tribulación Voyerista" ('Los Sedimentos de la Dilogía')

*Para ver mayor cantidad de obras, visitar GALERÍA en www.felipedrago.cl
Todas las obras exhibidas en esta página están a la venta y pueden adquirirse directamente con el artista,escribiendo a: aguzadero@yahoo.es; aguzadero@gmail.com, con el fin de concertar visita en su Taller.
Además hasta el 30 de noviembre, 2006 en exposición "La Templanza de Ousía" 36 cuadros conforman la muestra retrospectiva en la Galería de Arte Chacabuco, Teatro Municipal Maipú. Teléfono: 56-2-766 8390 / 766 8390. Contacto: Manuel Ibáñez. Gestor Cultural.

Comunicado de Prensa General 1º

*“LA TEMPLANZA DE OUSÍA”
*(La Templanza de la Esencia)
Expositor: Felipe Drago Suárez
Lugar: Galería de Arte Chacabuco, Teatro Municipal de Maipú (Av. Pajaritos 2045. Santiago)
Técnica: Pintura, técnica mixta
Fecha: 3 al 30 de noviembre, 2006.
Horario: martes a domingo de 10:00 a 19:00 hrs.
Entrada: Liberada
Informaciones: www.felipedrago.cl


20 años de pintura en forma underground, hacen decidir a un pintor mostrar en circuitos laterales su obra, para así abrir además nuevos espacios de acceso a la cultura.
Una profunda convicción de artista y gracias al incentivo crucial de Eugenio Dittborn (Premio Nacional de Arte 2005) y Víctor Carvacho (Historiador de Arte y Pintor) quienes lo condujeron por el camino de los pinceles, Felipe Drago Suárez piensa que ya es tiempo de irrumpir con fuerza y remodelar el circuito actual del arte en Chile.


Hasta el 30 de noviembre, 2006, en la Galería de Arte Chacabuco del Teatro Municipal de Maipú, se exhibirá “La Templanza de Ousía” retrospectiva del artista visual Felipe Drago Suárez. Una novela pictórica compuesta por 36 cuadros de pequeños y grandes formatos que incentivan al espectador a realizar un viaje sensorial, en donde se experimentan los valores más nobles y los más bajos de la condición humana, según el autor: “en donde todo confluye, la energía del ser y las cosas”

“La Templanza de Ousía “ representa la consumación y el arribo a una meseta pictórica que habla de la ousía, que en términos aristotélicos significa la esencia, como una invitación a descubrir ‘lo profundo en el simple cotidiano’. 20 años de continuo trabajo y el mismo hilo conductor desde la primera exposición individual en 1996, “Aguzadero” del verbo aguzar, sigue y se renueva en esta exposición retrospectiva esa característica tan propia del artista: agudizar el entorno y la percepción, llevar al límite la intensidad de las relaciones de los sujetos y su contexto. En esta ‘Templanza de la Esencia’ el autor se asienta para exponer en justa balanza su mirada única y particular de los estados de conciencia.


La temática de la muestra cruza toda la vida y obra del pintor, el cual se ha afanado por develar variados comportamientos humanos que van desde lo más aberrante hasta lo más sublime de nuestra condición: como las guerras a causa de religión, las relaciones sexuales sin responsabilidad y amor ( y sus posibles nefastas consecuencias), la seducción de la maldad en lo ingenuo, la infancia pura, los lazos fuertes de la amistad, el amor, la fe, la entrega incondicional, y lo místico del ser humano. Sin duda el artista trabaja firmemente la polaridad en todas sus creaciones, atravesando lo referencial – incluso de su propia vida- para expresar categóricamente que todo es simplemente energía.

“Aguzadero”, “Por los Caminos del Cronófago”, “Los Sedimentos de la Dilogía”, “El Eyector” y “ Emigración Fenomenológica” exposiciones contenidas en “La Templanza de Ousía” marcan el proceso creativo de un pintor romántico como lo es Drago Suárez, al cual le interesa que su obra la vea desde un zapatero hasta la Presidenta de la República.

LA ENERGÍA ES PARA -Y DE- TODOS.


Un profundo sentido social y espiritual motivan al artista en una búsqueda, asimismo auto referente, en la utilización de símbolos arcaicos y herméticos ( presentes en el subconsciente de todas las personas) y en colores lisérgicos, blancos y negros, una amplia gama policémica y multiespacial de trazos decisivos que provocan infinitas lecturas expuestas figurativamente en el mayor de los casos, con el fin de que el espectador pueda interrelacionarse con el contenido de una forma más accesible.

El pintor es un convencido de que la gente está ávida por escuchar y ver más allá, “ por lo tanto hay que facilitarle el camino”, dice. No se traga lo de una sociedad dormida, todo lo contrario. “En Chile tú levantas una piedra y sale un literato, poeta, músico, pintor” argumenta. Sentencia que no es la poca consecuencia de los artistas lo que hace que varios queden en el camino, sino algo peor: la impotencia que los consume por el hecho de tener que sobrevivir en un sistema poco amable y de reducido espacio para el arte hoy por hoy.

“Me interesa un público amplio, llegar a las periferias de la capital, ir a provincias, ¡expandir el arte!. La gente en nuestro país aún cree que hay que pagar para entrar a las galerías, no existe una cultura masiva de la pintura en Chile” y agrega “creo además que lo que está en vanguardia en arte nacional, es una vanguardia malentendida o no muy bien asimilada por el público en general; por lo tanto es elitista”


Para Drago Suárez, profesor además de artes visuales en colegios de Maipú desde hace 15 años, hay tres tipos de pintores, el pintor autómata como un Miró que nace del proceso automático sin que haya una imagen preconcebida; luego está el romántico como un Goya, Bacon, donde la pintura es más existencialista y se conecta con lo empírico o las experiencias del pintor ( en este tramo se enlaza Drago) y por otro lado se encuentra el pintor conceptualista, en donde el oficio se deja un poco de lado: la paleta y el pincel, para llegar a expresiones muy minimalistas.

“Por ejemplo a la gente neófita en pintura o historia del arte, se le produce un problema o se confunde un poco y ¿por qué no decirlo? Se aburre con lo conceptual. Aquí se muestra como vanguardia, pero una vanguardia tergiversada porque estamos hablando que el conceptualismo tiene años luz, sin embargo es lo que mayoritariamente se aprecia en variados ambientes de concentración artística. Creo que el artista pierde un tanto su oficio – aquí- para convertirse a una situación más literal, en donde el pintor se hace literato, entonces se preocupa más del concepto de su obra, que de lo que en sí se está mostrando, pierde contenido creo yo” dice Drago.

“ La pintura ha caído mucho en lo que es el concepto, más que en el espíritu propio del artista, de manera tal que se ha perdido bastante lo auto referente” afirma.

Asegura en todo caso que la pintura es sumamente compleja, para él: es llorar, reír y vivir arriba de una tela, pero por sobretodo es representar la energía del ser humano.

“La energía, el motor de las personas, el aura, las características del individuo, de su entorno, los objetos, etcétera, todo lo que se representa en los pasajes y los fondos que nutren el cuadro protagónico, todo incluye energía porque todo lo tiene” asegura Drago.

Para él, el ser humano irradia energía y eso se grafica en los colores de sus pinturas y en los trazos que grafican esa hibris, esencia o energía, que se proyecta como si fueran las líneas que emanan de los cuerpos de una fotografía ectoplasmática. Asimismo ha utilizado la tecnología en programas como el freehand para bocetear sus últimos cuadros. En “La Templanza de Ousía” retrospectiva de toda su obra, la cual será exhibida hasta el 30 de noviembre, 2006, en la Galería de Arte Chacabuco del Teatro Municipal de Maipú, el público tendrá la oportunidad de acceder a través de su arte a un mundo sutil, a ese entramado que no se ve a simple vista, pero que está presente en cada acto, gesto y movimiento de los seres, en sus relaciones y su contexto.

“Yo coloco el tablero, ustedes mueven las piezas” es la invitación que hace el pintor Felipe Drago Suárez.

HISTORIA DE VIDA

El cuadro a mano izquierda, se llama “Homenaje a Ignacio” (su hijo) y pertenece a la serie “Por los Caminos del Cronófago” (1997), ésta su segunda exposición, después de “Aguzadero” (1996), es un acto abierto y deliberado de quitarle el tiempo a otro para ser escuchado, aquí entran temas religiosos como “El Exilio del Ángel” y se acentúa esa búsqueda espiritual del autor que desemboca con ímpetu en la tercera exposición “Los Sedimentos de la Dilogía” (2001) en donde la figura y fondo, así como los dobles sentidos cobran fuerza, por ejemplo en guerras a causa de religión “me parece aberrante que la gente se mate por su religión, ya que ésta es básicamente un acto de fe” dice Drago, por eso expone con ahínco esta contradicción o doble sentido en su obra, la cual se va depurando para entrar a “El Eyector” (2004), cuarta muestra individual que en las propias palabras del autor: es una especie de purificación, una limpieza de todo lo que le desgastaba, como una catarsis del alma. En “Emigración Fenomenológica” recientemente exhibida en el mes de septiembre de 2006, en los Servicios Públicos de Nuñoa, ahí donde la gente de la comuna va a pagar sus cuentas y a hacer trámites burocráticos, deliberadamente el pintor expuso en ese lugar para confrontar la vorágine del sistema con la experiencia de enfrentarse a una obra de arte, de nuevo les tomó el tiempo prestado a los transeúntes como en “Por los Caminos del Cronófago” para resaltar la experiencia de cada sujeto en su interrelación con el arte. Es que toda la obra del pintor se cruza con su manera de ver la vida, y Drago Suárez es un artista completo: las 24 horas del día.

Poco amigo de las clasificaciones, se podría situar su obra en un expresionismo simbólico o en un movimiento que lo acerca firmemente al neoexpresionismo. La utilización de símbolos es un referente importante en su obra, los utiliza porque dice que éstos entregan un mensaje sintético y directo. Así aparecen variados tipos de cruces, la svástica, números, simbología de los apócrifos, de la génesis, y un sin fin de iconografías milenarias profundamente arraigadas, tal como lo explica la ciencia de la psicología en el subconsciente de cualquier ser humano.

“ A lo mejor mi pintura no es ni neo expresionista, ni expresionista, sino lunática” dice Drago y ese humor que lo caracteriza le ha dado el empuje para sacar adelante su arte, el mismo que en un principio le fue negado ejecutar.


“La Yaya”, título de la obra que realza la figura de su abuela, aquella que en primera instancia lo impulsó a ser un artista, al regalarle a los cuatro años de edad una libretita y un lápiz. Horas y horas se pasaba este niño pintando en su libretita, la cual después se transformó en una croquera, no una sino varias, luego en bastidores, telas, y así... hasta que a los 18 años, muy marcado e influenciado por la generación de los ’80 – por lo demás- asiduo de la bohemia ochentera, decide estudiar arte, pero los padres no lo dejan o mejor dicho le dicen que no le financiaran la carrera. Es así como entra a estudiar Diseño Gráfico y Publicidad en el ex instituto ITESA. Ahí profesores como Eugenio Dittborn (Premio Nacional de Arte 2005) y el fallecido Víctor Carvacho, gran historiador de arte de nuestro país, se dieron cuenta del gran talento de este personaje. Ambos le dijeron: “ si es necesario hablar con tus padres para que te cambies de carrera, lo haremos”, y así fue. Los padres aceptaron, lo financiaron en un principio, pero luego con la recesión de los ’80, Drago que ya estudiaba Arte en la Universidad de Chile, se tuvo que pagar su carrera con cuanto trabajo podía hacer... de copero por las noches en la Batuta, hasta de vendedor de celulares ofició. Hoy por hoy, es un profesor a lo Gabriela Mistral, que ama hacer clases y enseñar arte. Según él aunque pudiera vivir exclusivamente de su pintura, por ningún motivo dejaría la docencia.

Ese contacto que lo nutre tanto de sus alumnos de básica y media, es incomparable. “El poder ayudar a otro a expresarse, a usar su imaginación, a aguzar su entorno, resolver problemáticas y criticar el medio para armonizarlo, es una gratificación enorme” dice Drago.

Tomando las palabras del periodista Sergio Paz, quien publicará a propósito de “Los Caminos del Cronófago” en la Zona de Contacto de El Mercurio, medio en el cual Drago colaboraba con ilustraciones: “ No faltes, Drago promete. Es más Drago ya es” toda la razón, ya que Felipe Drago Suárez (39 años) pinta profesionalmente desde los 19, ha expuesto en variados lugares desde bares, universidades, galerías, etc. Su cruzada es llegar a un público masivo y hacer entender que el arte es un goce estético para todos, y no de exclusividad para entendidos o limitados circuitos de exposición.
Se arroja así a la palestra, como a su propia paleta, un pintor lleno de sentido y máxima sensibilidad que ha sabido develar su alma a través de sus obras con sigilo y paso firme, y muchas veces optando por la clandestinidad, eso sí ahora su postura es emerger con fuerza para poder hacer llegar su arte a todos los rincones de la comunidad.

”La Templanza de Ousía”
3 al 30 de noviembre, 2006 / Galería de Arte Chacabuco / Teatro Municipal de Maipú.
Entrada Liberada.
Dirección: Av. Pajaritos 2045 (2º piso), Santiago.

Más información en www.felipedrago.cl (Biografía, Premios, Galería)
Gestión de entrevistas, material gráfico: Paola Guajardo Arrázola.
Canoa Comunicaciones (08- 2692347) paguar@vtr.net / canoa_comunicaciones@yahoo.com

Develar el alma

"Seamos amigos esta noche aunque mañana te quedes en la ausencia"
TILUSA


"Vida bajo el Puente" se titula la obra que como señala su autor: "habla de la energía y el aura de los cuerpos, las cosas y las atmósferas"

Son pocos los valientes y Drago Suárez es uno de ellos, valiente porque en su sinceridad no teme reconocer lo profundo, sencillo y complejo de cada situación. Actitud que encierra un maravilloso y honesto, pero muchas veces crudo contenido. La VERDAD de su obra se expresa en cada fragmento de sus telas, ya que ésta emana de situaciones concretas y de una visión aguda. Lo que a lo mejor para un vagabundo puede ser una practica cotidiana, para el pintor no lo es, sin embargo el mero hecho de compartir la misma situación en un punto en el que probablemente jamás se volverán a encontrar: debajo de un puente, convierte a este momento en uno emblemático para un alma sensible. Entonces es digno de graficar.

En una publicación en Internet, titulada Hotel Nube (en homenaje al poeta Jorge Tellier y su libro de poesía del mismo nombre) el cual "pretende ser un lugar de reflexión y encuentro en la palabra", se encontró en el bar del Hotel Nube, un documento llamado "Mi sangre es púrpura" .Y claro pertenece al artista. Esta reflexión habla del sentido y la pasión compometida de Drago.
Documento

Drago es heredero de un patrimonio literario forjado a través de su abuelo Gonzalo Drago, oriundo de Rancagua (VI región), el cual fundó junto a Oscar Castro la mítica publicación literaria “Los Inútiles”. El abuelo fue un escritor que al igual que el nieto se introducía en las realidades hasta el extremo, no como espectador sino como compenetrado participante, así lo grafica uno de sus libros “La Esperanza no se extingue”, basado en la experiencia del autor al introducirse en el mundo de “los locos” del psiquiátrico del Peral.

“La esperanza no se extingue”, no es sólo un título de una obra publicada por el abuelo de Felipe Drago, sino la herencia viva de quien comparte a diario este sentimiento con su pareja, familia, amigos y alumnos.
Gran amigo de sus amigos, así lo patenta ese fervor y esa poesía que indujo al artista a crear el famoso cuadro llamado “Los Tilusas” en honor a sus compadres (Nicolás Budge, Erich Schleyer, Felipe Castro y Jorge Román) “Tilusa es un homenaje a mis grandes amigos, por llorar, por reír juntos, apoyarnos y comprendernos mutuamente” dice.

EL Tilusa, el payaso que lloraba en plena dictadura, y que ejercía el teatro popular a través de su compañía “La Kamarundi” es revivido en los encuentros de los amigos, y es revivido también de alguna forma por el mismo Drago en ese afán de llegar con el arte, su arte a las periferias, tal como lo hacía el Tilusa.

Aprovecho la ocasión para recordar al Tilusa y para demostrar que su legado está vivo...así lo patenta el artículo escrito por el periodista Enrique Ramírez Capello, en el Diario La Nación- *ver aquí.
Así lo demuestran, asimismo, tendencias que emergen con fuerza y que valoran nuestra historia, patrimonio y legado como una comunidad diversa pero entretejida y relacionada.

La obra del artista incentiva al espectador a experimentar un viaje sensorial, a través de diversos pasajes y formas, según el autor: “en donde todo confluye, la energía del ser y las cosas”

"FE" (de la serie Emigración Fenomenológica)

Monday, November 13, 2006

Ser profesor: una experiencia a lo Gabriela Mistral



Felipe Drago, junto a sus alumnos (3º y 4º medio) del Colegio Los Alpes, Maipú.

Drago llega a la docencia por vocación incuestionable. Profesor escolar de alumnos de básica y enseñanza media en establecimientos educacionales de Maipú (Colegio Los Alpes y Liceo Awidner)enseña las Artes Plásticas, actualmente denominada esta asignatura como Artes Visuales, desde hace 15 años.

"¿Cómo puedo darle la importancia que tiene el arte, más allá de una asignatura por pasar?" se preguntó Felipe Drago en un comienzo, antes de comenzar su carrera como profesor. Así nace una nueva forma de impartir la materia, una Mediación Cultural certera que persigue mediar, difundir o transmitir el conocimiento artístico a través de nuevas fórmulas de enseñanza. Enseñar a pensar a través del arte es la premisa de este profesor, el cual se entrega las 44 horas pedagógicas establecidas para co crear en conjunto con sus alumnos: vanguardistas dimámicas pedagógicas. Expresión y creatividad expresadas en el incentivo hacia los alumnos por la investigación, entre la relación de sus propias vidas y experiencias con obras de arte. Por ejemplo al enfrentarse a una obra de arte, como "El Pensador" de Rodin, la obra que muestra a un hombre en solemne meditación batallando contra una poderosa lucha interna, es el leit motiv o motivo conductor que el profesor les plantea a los estudiantes relacionar con sus propias historias personales de vida.
"Es la asociación de ideas con las propias experiencias las que dan este hilo conductor, aparentemente en un principio inconexas asociaciones" dice el artista y profesor. Los alumnos deben llegar a una sintesis de su reflexión, construyendo a "El Pensador" sin dibujarlo o esculpirlo en greda por ejemplo, sino mediante los recortes en revistas de objetos que compongan la figura, así botones son ojos...y sin perder ningún rasgo de la fisonomía humana expuesta, el educando participa de un proceso creativo, seleccionando los artefactos según su propia lectura y entendimiento propio de la obra. "Por lo tanto - dice Drago- esto no se les olvida nunca más, porque no es sólo una tarea para el colegio, sino una propia visión expresada artísticamente, relacionada con ellos mismos, con sus vidas"

La utilización de la dinámica de la prosopopeya, la personificación de incluso seres inanimados, es uno de los favoritos de este profesor, el cual bocetea todas sus clases, utilizando papelografos, enseñando casi al nivel de universitarios a los estudiantes de enseñanza media: la historia del arte, sus tendencias según las épocas y creadores desde una visión simple, creativa y profunda.

A los más pequeños, a los infantes de enseñanza básica, la clave está en la composición, en el descubrimiento de los colores, sus pesos, sus formas de comunicar. "Se enseña aquí algo muy importante en la formación de cualquier individuo: situarse en el espacio, interpretar emociones a través de la gestualidad de los cuerpos y el uso de toda la ésfera de los colores, como un mundo vasto e infinito de expresión" asegura Drago.

Así este gran pintor, es un gran profesor, el cual todas las mañanas viaja más de hora y media desde su hogar en Nuñoa hacia las aulas de sus clases en Maipú.

"Aunque pudiera vivir expresamente de mi pintura, jamás dejaría la docencia, porqué enseñar a un individuo a pensar por sí mismo, a ver con sus propios ojos el mundo, a utilizar el arte como instrumento de expresión, es impagable. Nada hay que me nutra de una forma tan generosa como esta entrega y la recepción de mis alumnos" dice Drago Suárez. Aquellos y los mismos que siguen todas sus exposiciones como fieles admiradores de su profesor y al artista que encarna.

Y es que el hecho de pintar, ser un pintor es una actitud distinta, "es un desgaste a veces tan fuerte, porqué es una conversación con el propio yo, donde confluyen muchas cosas, entre ellas criticar el entorno, aguzarlo para armonizarlo. Es mi pasión, pero también mi muerte, mi vida" sentencia el artista.

Wednesday, November 08, 2006

Aguzar el entorno


"Autoretrato"

"No voy a dar ninguna receta de mi obra,lo único y tal como le digo a mis alumnos: aguzar, agudizar el entorno, examinarlo, verlo de verdad. Atreverse a ser y a expresar, es lo único que puedo decir con certeza" sentencia Felipe Drago Suárez.

Vale la pena ir y visitar la web del pintor, www.felipedrago.cl, creada por el artista Alejandro Ortiz, pero vale también y mucho la pena: visitar y no perderse la oportunidad de experimentar sus obras en vivo en la Galería de Arte Chacabuco del Teatro Municipal de Maipú (Av. Pajaritos 2045) para algunos, un paseo a la ciudad satélite de la Región Metropolitana, para otros un simple cruzar de calles cercanas. 'Tan lejos, tan cerca'. Aquí la distancia, como lo patenta "La Templanza de Ousía" o la Templanza de la Esencia, es nada más que un asunto de perspectiva.
Todo depende desde donde se mire, y desde la experiencia de cada cual.
Hasta el 30 de noviembre, 2006,la retrospectiva de arduos años de trabajo estarán expuestos en Maipú.