*“LA TEMPLANZA DE OUSÍA”
*(La Templanza de la Esencia)
Expositor: Felipe Drago Suárez
Lugar: Galería de Arte Chacabuco, Teatro Municipal de Maipú (Av. Pajaritos 2045. Santiago)
Técnica: Pintura, técnica mixta
Fecha: 3 al 30 de noviembre, 2006.
Horario: martes a domingo de 10:00 a 19:00 hrs.
Entrada: Liberada
Informaciones: www.felipedrago.cl 20 años de pintura en forma underground, hacen decidir a un pintor mostrar en circuitos laterales su obra, para así abrir además nuevos espacios de acceso a la cultura.
Una profunda convicción de artista y gracias al incentivo crucial de Eugenio Dittborn (Premio Nacional de Arte 2005) y Víctor Carvacho (Historiador de Arte y Pintor) quienes lo condujeron por el camino de los pinceles, Felipe Drago Suárez piensa que ya es tiempo de irrumpir con fuerza y remodelar el circuito actual del arte en Chile.Hasta el 30 de noviembre, 2006, en la Galería de Arte Chacabuco del Teatro Municipal de Maipú, se exhibirá “La Templanza de Ousía” retrospectiva del artista visual Felipe Drago Suárez. Una novela pictórica compuesta por 36 cuadros de pequeños y grandes formatos que incentivan al espectador a realizar un viaje sensorial, en donde se experimentan los valores más nobles y los más bajos de la condición humana, según el autor: “en donde todo confluye, la energía del ser y las cosas”
“La Templanza de Ousía “ representa la consumación y el arribo a una meseta pictórica que habla de la ousía, que en términos aristotélicos significa la esencia, como una invitación a descubrir ‘lo profundo en el simple cotidiano’. 20 años de continuo trabajo y el mismo hilo conductor desde la primera exposición individual en 1996, “Aguzadero” del verbo aguzar, sigue y se renueva en esta exposición retrospectiva esa característica tan propia del artista: agudizar el entorno y la percepción, llevar al límite la intensidad de las relaciones de los sujetos y su contexto. En esta ‘Templanza de la Esencia’ el autor se asienta para exponer en justa balanza su mirada única y particular de los estados de conciencia.

La temática de la muestra cruza toda la vida y obra del pintor, el cual se ha afanado por develar variados comportamientos humanos que van desde lo más aberrante hasta lo más sublime de nuestra condición: como las guerras a causa de religión, las relaciones sexuales sin responsabilidad y amor ( y sus posibles nefastas consecuencias), la seducción de la maldad en lo ingenuo, la infancia pura, los lazos fuertes de la amistad, el amor, la fe, la entrega incondicional, y lo místico del ser humano. Sin duda el artista trabaja firmemente la polaridad en todas sus creaciones, atravesando lo referencial – incluso de su propia vida- para expresar categóricamente que todo es simplemente energía.
“Aguzadero”, “Por los Caminos del Cronófago”, “Los Sedimentos de la Dilogía”, “El Eyector” y “ Emigración Fenomenológica” exposiciones contenidas en “La Templanza de Ousía” marcan el proceso creativo de un pintor romántico como lo es Drago Suárez, al cual le interesa que su obra la vea desde un zapatero hasta la Presidenta de la República.
LA ENERGÍA ES PARA -Y DE- TODOS.Un profundo sentido social y espiritual motivan al artista en una búsqueda, asimismo auto referente, en la utilización de símbolos arcaicos y herméticos ( presentes en el subconsciente de todas las personas) y en colores lisérgicos, blancos y negros, una amplia gama policémica y multiespacial de trazos decisivos que provocan infinitas lecturas expuestas figurativamente en el mayor de los casos, con el fin de que el espectador pueda interrelacionarse con el contenido de una forma más accesible.

El pintor es un convencido de que la gente está ávida por escuchar y ver más allá, “ por lo tanto hay que facilitarle el camino”, dice. No se traga lo de una sociedad dormida, todo lo contrario. “En Chile tú levantas una piedra y sale un literato, poeta, músico, pintor” argumenta. Sentencia que no es la poca consecuencia de los artistas lo que hace que varios queden en el camino, sino algo peor: la impotencia que los consume por el hecho de tener que sobrevivir en un sistema poco amable y de reducido espacio para el arte hoy por hoy.
“Me interesa un público amplio, llegar a las periferias de la capital, ir a provincias, ¡expandir el arte!. La gente en nuestro país aún cree que hay que pagar para entrar a las galerías, no existe una cultura masiva de la pintura en Chile” y agrega “creo además que lo que está en vanguardia en arte nacional, es una vanguardia malentendida o no muy bien asimilada por el público en general; por lo tanto es elitista”

Para Drago Suárez, profesor además de artes visuales en colegios de Maipú desde hace 15 años, hay tres tipos de pintores, el pintor autómata como un Miró que nace del proceso automático sin que haya una imagen preconcebida; luego está el romántico como un Goya, Bacon, donde la pintura es más existencialista y se conecta con lo empírico o las experiencias del pintor ( en este tramo se enlaza Drago) y por otro lado se encuentra el pintor conceptualista, en donde el oficio se deja un poco de lado: la paleta y el pincel, para llegar a expresiones muy minimalistas.
“Por ejemplo a la gente neófita en pintura o historia del arte, se le produce un problema o se confunde un poco y ¿por qué no decirlo? Se aburre con lo conceptual. Aquí se muestra como vanguardia, pero una vanguardia tergiversada porque estamos hablando que el conceptualismo tiene años luz, sin embargo es lo que mayoritariamente se aprecia en variados ambientes de concentración artística. Creo que el artista pierde un tanto su oficio – aquí- para convertirse a una situación más literal, en donde el pintor se hace literato, entonces se preocupa más del concepto de su obra, que de lo que en sí se está mostrando, pierde contenido creo yo” dice Drago.
“ La pintura ha caído mucho en lo que es el concepto, más que en el espíritu propio del artista, de manera tal que se ha perdido bastante lo auto referente” afirma.
Asegura en todo caso que la pintura es sumamente compleja, para él: es llorar, reír y vivir arriba de una tela, pero por sobretodo es representar la energía del ser humano.
“La energía, el motor de las personas, el aura, las características del individuo, de su entorno, los objetos, etcétera, todo lo que se representa en los pasajes y los fondos que nutren el cuadro protagónico, todo incluye energía porque todo lo tiene” asegura Drago.

Para él, el ser humano irradia energía y eso se grafica en los colores de sus pinturas y en los trazos que grafican esa hibris, esencia o energía, que se proyecta como si fueran las líneas que emanan de los cuerpos de una fotografía ectoplasmática. Asimismo ha utilizado la tecnología en programas como el freehand para bocetear sus últimos cuadros. En “La Templanza de Ousía” retrospectiva de toda su obra, la cual será exhibida hasta el 30 de noviembre, 2006, en la Galería de Arte Chacabuco del Teatro Municipal de Maipú, el público tendrá la oportunidad de acceder a través de su arte a un mundo sutil, a ese entramado que no se ve a simple vista, pero que está presente en cada acto, gesto y movimiento de los seres, en sus relaciones y su contexto.
“Yo coloco el tablero, ustedes mueven las piezas” es la invitación que hace el pintor Felipe Drago Suárez.HISTORIA DE VIDA 
El cuadro a mano izquierda, se llama “Homenaje a Ignacio” (su hijo) y pertenece a la serie “Por los Caminos del Cronófago” (1997), ésta su segunda exposición, después de “Aguzadero” (1996), es un acto abierto y deliberado de quitarle el tiempo a otro para ser escuchado, aquí entran temas religiosos como “El Exilio del Ángel” y se acentúa esa búsqueda espiritual del autor que desemboca con ímpetu en la tercera exposición “Los Sedimentos de la Dilogía” (2001) en donde la figura y fondo, así como los dobles sentidos cobran fuerza, por ejemplo en guerras a causa de religión “me parece aberrante que la gente se mate por su religión, ya que ésta es básicamente un acto de fe” dice Drago, por eso expone con ahínco esta contradicción o doble sentido en su obra, la cual se va depurando para entrar a “El Eyector” (2004), cuarta muestra individual que en las propias palabras del autor: es una especie de purificación, una limpieza de todo lo que le desgastaba, como una catarsis del alma. En “Emigración Fenomenológica” recientemente exhibida en el mes de septiembre de 2006, en los Servicios Públicos de Nuñoa, ahí donde la gente de la comuna va a pagar sus cuentas y a hacer trámites burocráticos, deliberadamente el pintor expuso en ese lugar para confrontar la vorágine del sistema con la experiencia de enfrentarse a una obra de arte, de nuevo les tomó el tiempo prestado a los transeúntes como en “Por los Caminos del Cronófago” para resaltar la experiencia de cada sujeto en su interrelación con el arte. Es que toda la obra del pintor se cruza con su manera de ver la vida, y Drago Suárez es un artista completo: las 24 horas del día.
Poco amigo de las clasificaciones, se podría situar su obra en un expresionismo simbólico o en un movimiento que lo acerca firmemente al neoexpresionismo. La utilización de símbolos es un referente importante en su obra, los utiliza porque dice que éstos entregan un mensaje sintético y directo. Así aparecen variados tipos de cruces, la svástica, números, simbología de los apócrifos, de la génesis, y un sin fin de iconografías milenarias profundamente arraigadas, tal como lo explica la ciencia de la psicología en el subconsciente de cualquier ser humano.
“ A lo mejor mi pintura no es ni neo expresionista, ni expresionista, sino lunática” dice Drago y ese humor que lo caracteriza le ha dado el empuje para sacar adelante su arte, el mismo que en un principio le fue negado ejecutar.

“La Yaya”, título de la obra que realza la figura de su abuela, aquella que en primera instancia lo impulsó a ser un artista, al regalarle a los cuatro años de edad una libretita y un lápiz. Horas y horas se pasaba este niño pintando en su libretita, la cual después se transformó en una croquera, no una sino varias, luego en bastidores, telas, y así... hasta que a los 18 años, muy marcado e influenciado por la generación de los ’80 – por lo demás- asiduo de la bohemia ochentera, decide estudiar arte, pero los padres no lo dejan o mejor dicho le dicen que no le financiaran la carrera. Es así como entra a estudiar Diseño Gráfico y Publicidad en el ex instituto ITESA. Ahí profesores como Eugenio Dittborn (Premio Nacional de Arte 2005) y el fallecido Víctor Carvacho, gran historiador de arte de nuestro país, se dieron cuenta del gran talento de este personaje. Ambos le dijeron: “ si es necesario hablar con tus padres para que te cambies de carrera, lo haremos”, y así fue. Los padres aceptaron, lo financiaron en un principio, pero luego con la recesión de los ’80, Drago que ya estudiaba Arte en la Universidad de Chile, se tuvo que pagar su carrera con cuanto trabajo podía hacer... de copero por las noches en la Batuta, hasta de vendedor de celulares ofició. Hoy por hoy, es un profesor a lo Gabriela Mistral, que ama hacer clases y enseñar arte. Según él aunque pudiera vivir exclusivamente de su pintura, por ningún motivo dejaría la docencia.
Ese contacto que lo nutre tanto de sus alumnos de básica y media, es incomparable. “El poder ayudar a otro a expresarse, a usar su imaginación, a aguzar su entorno, resolver problemáticas y criticar el medio para armonizarlo, es una gratificación enorme” dice Drago.
Tomando las palabras del periodista Sergio Paz, quien publicará a propósito de “Los Caminos del Cronófago” en la Zona de Contacto de El Mercurio, medio en el cual Drago colaboraba con ilustraciones: “ No faltes, Drago promete. Es más Drago ya es” toda la razón, ya que Felipe Drago Suárez (39 años) pinta profesionalmente desde los 19, ha expuesto en variados lugares desde bares, universidades, galerías, etc. Su cruzada es llegar a un público masivo y hacer entender que el arte es un goce estético para todos, y no de exclusividad para entendidos o limitados circuitos de exposición.
Se arroja así a la palestra, como a su propia paleta, un pintor lleno de sentido y máxima sensibilidad que ha sabido develar su alma a través de sus obras con sigilo y paso firme, y muchas veces optando por la clandestinidad, eso sí ahora su postura es emerger con fuerza para poder hacer llegar su arte a todos los rincones de la comunidad.
”La Templanza de Ousía”
3 al 30 de noviembre, 2006 / Galería de Arte Chacabuco / Teatro Municipal de Maipú.
Entrada Liberada.
Dirección: Av. Pajaritos 2045 (2º piso), Santiago.
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