Ser profesor: una experiencia a lo Gabriela Mistral

Felipe Drago, junto a sus alumnos (3º y 4º medio) del Colegio Los Alpes, Maipú.
Drago llega a la docencia por vocación incuestionable. Profesor escolar de alumnos de básica y enseñanza media en establecimientos educacionales de Maipú (Colegio Los Alpes y Liceo Awidner)enseña las Artes Plásticas, actualmente denominada esta asignatura como Artes Visuales, desde hace 15 años.
"¿Cómo puedo darle la importancia que tiene el arte, más allá de una asignatura por pasar?" se preguntó Felipe Drago en un comienzo, antes de comenzar su carrera como profesor. Así nace una nueva forma de impartir la materia, una Mediación Cultural certera que persigue mediar, difundir o transmitir el conocimiento artístico a través de nuevas fórmulas de enseñanza. Enseñar a pensar a través del arte es la premisa de este profesor, el cual se entrega las 44 horas pedagógicas establecidas para co crear en conjunto con sus alumnos: vanguardistas dimámicas pedagógicas. Expresión y creatividad expresadas en el incentivo hacia los alumnos por la investigación, entre la relación de sus propias vidas y experiencias con obras de arte. Por ejemplo al enfrentarse a una obra de arte, como "El Pensador" de Rodin, la obra que muestra a un hombre en solemne meditación batallando contra una poderosa lucha interna, es el leit motiv o motivo conductor que el profesor les plantea a los estudiantes relacionar con sus propias historias personales de vida.
"Es la asociación de ideas con las propias experiencias las que dan este hilo conductor, aparentemente en un principio inconexas asociaciones" dice el artista y profesor. Los alumnos deben llegar a una sintesis de su reflexión, construyendo a "El Pensador" sin dibujarlo o esculpirlo en greda por ejemplo, sino mediante los recortes en revistas de objetos que compongan la figura, así botones son ojos...y sin perder ningún rasgo de la fisonomía humana expuesta, el educando participa de un proceso creativo, seleccionando los artefactos según su propia lectura y entendimiento propio de la obra. "Por lo tanto - dice Drago- esto no se les olvida nunca más, porque no es sólo una tarea para el colegio, sino una propia visión expresada artísticamente, relacionada con ellos mismos, con sus vidas"
La utilización de la dinámica de la prosopopeya, la personificación de incluso seres inanimados, es uno de los favoritos de este profesor, el cual bocetea todas sus clases, utilizando papelografos, enseñando casi al nivel de universitarios a los estudiantes de enseñanza media: la historia del arte, sus tendencias según las épocas y creadores desde una visión simple, creativa y profunda.
A los más pequeños, a los infantes de enseñanza básica, la clave está en la composición, en el descubrimiento de los colores, sus pesos, sus formas de comunicar. "Se enseña aquí algo muy importante en la formación de cualquier individuo: situarse en el espacio, interpretar emociones a través de la gestualidad de los cuerpos y el uso de toda la ésfera de los colores, como un mundo vasto e infinito de expresión" asegura Drago.
Así este gran pintor, es un gran profesor, el cual todas las mañanas viaja más de hora y media desde su hogar en Nuñoa hacia las aulas de sus clases en Maipú.
"Aunque pudiera vivir expresamente de mi pintura, jamás dejaría la docencia, porqué enseñar a un individuo a pensar por sí mismo, a ver con sus propios ojos el mundo, a utilizar el arte como instrumento de expresión, es impagable. Nada hay que me nutra de una forma tan generosa como esta entrega y la recepción de mis alumnos" dice Drago Suárez. Aquellos y los mismos que siguen todas sus exposiciones como fieles admiradores de su profesor y al artista que encarna.
Y es que el hecho de pintar, ser un pintor es una actitud distinta, "es un desgaste a veces tan fuerte, porqué es una conversación con el propio yo, donde confluyen muchas cosas, entre ellas criticar el entorno, aguzarlo para armonizarlo. Es mi pasión, pero también mi muerte, mi vida" sentencia el artista.

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